Descubriendo el cine de Rohmer
Surfear el inmenso catálogo de Filmin conlleva ciertos peligros. Uno puede encontrarse con una buena dosis de cine indie de postureo o de cine pretencioso de festival, pero también con auténticas maravillas, como la filmografía completa del director francés Éric Rohmer. El cine de Rohmer —¡bendito descubrimiento!— es de esos que le recuerdan a uno por qué ama tanto este arte. Un cine sin artilugios, con sobrias puestas en escena, hecho simplemente de diálogos para deleitarse y de unas actuaciones que le dan auténtica vida. Para que os hagáis una idea, os voy a dar tres pistas. En primer lugar, su capacidad para elevar el lenguaje humano con mínimos recursos. Rohmer solo necesita dos personajes profundos y un conflicto: de ahí surge la magia del diálogo, mientras que la puesta en escena permanece discreta y nunca tapa a los personajes. Es un cine que demuestra que no hacen falta grandes artificios para ser profundo. Pura maestría la de conseguir elevar lo cotidiano y darle al lenguaje h...