Núremberg (2025): una aproximación notable y más psicológica a los juicios de Núremberg
Recuerdo que cuando vi por primera vez Vencedores o vencidos hace ya unos años, el impacto que me provocó fue enorme. Los Juicios de Núremberg marcaron un antes y un después en la historia de la humanidad al ser la primera vez que se juzgó a líderes de un Estado por crímenes internacionales. Nuremberg, la nueva película de James Vanderbilt, ofrece una mirada más panorámica y psicológica de este acontecimiento histórico. Más allá del conflicto jurídico, se nos presenta una perspectiva íntima de los líderes nazis que fueron juzgados. La historia gira en torno a la relación que se establece entre el psiquiatra estadounidense Douglas Kelley, interpretado por Rami Malek, encargado de evaluar las personalidades de los altos cargos nazis, y la mano derecha de Hitler, Hermann Göring, encarnado por Russell Crowe.
El resultado es notable en muchos aspectos. La frescura y agilidad del guion sostienen un metraje denso y prolongado de casi dos horas y media. El interés no decae, aunque en su tramo central el ritmo se resiente ligeramente. En el apartado interpretativo destaca Russell Crowe, a quien hacía tiempo no veíamos en un papel de esta envergadura. Logra captar con precisión la compleja posición de Göring y el inquietante magnetismo que desprende. Más irregular resulta Rami Malek, cuyo personaje —marcado por una ambigüedad moral sugerente— no termina de desarrollarse con la profundidad necesaria, quedando en ocasiones algo opaco.
En conjunto, Nuremberg propone una aproximación sobria y reflexiva a un episodio clave del siglo XX, priorizando el análisis psicológico sobre el espectáculo judicial. No es una película cómoda, pero sí estimulante y pertinente.
Con gran valor,
Daniel Sabat
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