El odio (1995): de las mejores joyas que nos ha dejado el cine social francés
Puntuación: 9/10💫 «Amigos míos, retened esto: no hay malas hierbas ni hombres malos. Solo hay malos cultivadores». Con esta frase concluye Los miserables , de Ladj Ly: una película que me estremeció y que deja suspendida una idea tan clara como incómoda: el odio y la violencia funcionan como una espiral que termina atrapando a todos aquellos que viven dentro de ella, incapaces de escapar del entorno que los moldea. Después de verla descubrí que existe toda una tradición de cine francés obsesionada con esta misma herida social. No es casual. Francia lleva décadas arrastrando tensiones derivadas de la inmigración, la marginalidad y el abandono de las periferias urbanas; y buena parte de su cine ha encontrado ahí un terreno fértil para explorar cómo una sociedad puede fracturarse lentamente desde dentro. Entre todas esas películas, El odio sigue siendo quizá la obra más representativa y la que con mayor precisión logra capturar esa sensación de asfixia social. La premisa es engañosament...