La larga marcha (2025): una distopía que tropieza en cada paso que da
Puntuación: 4/10 💫
Cada año, 50 jóvenes de cada estado de los Estados Unidos son escogidos para participar en una competición llamada La larga marcha: caminar ininterrumpidamente hasta que solo quede uno. Si te detienes, estás muerto. La causa: la crisis económica nacional y la oportunidad —mínima, casi ilusoria— de escapar de la pobreza generalizada.
La larga marcha parte de un argumento que, por su propia naturaleza, exige un tratamiento especialmente cuidadoso. Quiere jugar con un tema difícil, pero nunca parece encontrar la forma adecuada de abordarlo. En ningún momento hay un atisbo de credibilidad o de fuerza dramática. Todo juega en contra del filme, especialmente la falta de realidad emocional en las muertes: escenas mecánicas, vacías y totalmente desconectadas del viaje interno de los personajes.
A esto se suma un gore excesivo que rompe la coherencia tonal y diluye aún más el dramatismo que debería sostener la película. Y, por si fuera poco, el doblaje al castellano supone otro obstáculo importante. Las interpretaciones —salvando en algunos momentos la de Cooper Hoffman— suenan planas, poco naturales e incapaces de sostener la tensión emocional cuando más se necesita.
Pero el problema de fondo es el guion. ¿Cómo puede tomarse en serio una película que bromea con conceptos tan vulgares y trillados como “las madres” o “la mierda”? Ese humor de pasillo escolar dinamita la gravedad de la premisa y hace que todo parezca escrito con una ligereza impropia del género.
En conjunto, estos elementos generan un resultado muy lejos de lo que la premisa prometía, y que no se acerca ni remotamente a otras películas del género distópico-apocalíptico como Los juegos del hambre o El corredor del laberinto. Ahórrensela.
Con gran valor,
Daniel Sabat
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