¿Qué pasa con 'Los pecadores'? Exageración o merecido?


"Estamos un poco zumbados". Así ha reaccionado Carlos Boyero, uno de los críticos de cine más reconocidos en España, a las dieciséis nominaciones a los Óscars que ha recibido Los pecadores, de Ryan Coogler, convertida en la película más nominada de la historia, superando clásicos como Titanic y La La Land.

Dentro de la industria y la crítica hay opiniones muy diversas sobre este hecho polémico. Por eso vengo hoy a exponer la mía.

Si lo recordáis, en mi artículo de finales de año incluí Los pecadores en mi selección de las cinco mejores películas del 2025. Y seré directo: me parece una de las mejores películas hechas en años. Su capacidad para mezclar géneros —terror, thriller, musical— sin que se desmoronen es extraordinaria. Su puesta en escena es osada, su narrativa refrescante en un panorama saturado de reciclaje. Pero la pregunta clave es: ¿merece realmente esa avalancha de dieciséis nominaciones?


El caso del "sí"

Los argumentos sobran. La película es completa en todos los niveles: cásting impecable, música pegadiza, vestuario detallista, dirección segura, narración fluida. Con una puesta en escena tan potente y cohesiva, es lógico que aspire a múltiples categorías. Coogler ha hecho un trabajo meticuloso. Además, el contexto importa enormemente: vivimos en una industria aquejada de falta de originalidad. Los estrenos de estos últimos años nos ofrecen secuelas, precuelas, remakes y adaptaciones de cómics sin fin. En este panorama desolador, Los pecadores brilla como algo genuinamente creativo, con una narrativa arriesgada y una dirección que se atreve a experimentar. Merece ser reconocida.

El caso del "no"

Pero hay contrapesos importantes. Los pecadores no alcanza el nivel de grandes títulos históricos que recibieron muchas menos nominaciones: TitanicPulp FictionGoodfellas. Esos filmes redefinieron el cine; Los pecadores, aunque excelente, opera dentro de límites ya establecidos. Y hay algo más: los Óscar de hoy no son los de hace veinte años. Parece que el mensaje político pesa más que la calidad cinematográfica, que la innovación formal, que el riesgo narrativo. Esa tendencia es cada vez más evidente y preocupante. Las nominaciones responden a criterios que van más allá de la excelencia artística.

Mi veredicto

Dentro del contexto actual, considero exagerado el número de nominaciones. No le resto mérito al filme —sigue siendo sobresaliente en múltiples niveles, una película que se merece ser vista y discutida—, pero las cifras rebasan lo razonable. Es una buena película en un momento mediocre. Eso no la convierte en un monumento del cine. Probablemente en diez años, cuando los Óscar 2026 sean solo una nota al pie de la historia, Los pecadores seguirá siendo recordada como un buen filme, quizá excepcional, pero no como algo definitorio. Y eso, honestamente, es más que suficiente. 

Con gran valor,

Daniel Sabat

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