Romería (2025)

Puntuación: 4/10 💫


Buenos días, queridos lectores.
Hoy vengo a hablaros de una película que se estrenó en nuestras salas la semana pasada y que ha generado gran expectación.

Romería es la nueva obra de la directora catalana Carla Simón, que cierra su trilogía autobiográfica tras Estiu de 1993 y Alcarràs. La expectativa era enorme, no solo por haber sido preseleccionada en Cannes, sino también por el éxito reciente de Alcarràs.

La película narra la juventud de la directora cuando viajó a Galicia para conocer a la familia de su difunto padre. El relato es, en gran medida, duro: prejuicios, secretos familiares, una falta de empatía latente y un trasfondo ligado a la drogadicción, tratado con ligereza y una frialdad abrumadora. Y es precisamente aquí donde, en mi opinión, reside el gran error del film: la frialdad.
En una obra de Kubrick, esa frialdad se entiende como un recurso narrativo que aporta sentido al conjunto. La diferencia es que las películas de Kubrick no son costumbristas. En Romería, al tratarse de un relato íntimo y cercano, la distancia emocional impide que el espectador conecte con lo que ve. Y cuando eso ocurre, el propósito de un film costumbrista se desmorona.

A ello se suma un exceso de esteticismo al estilo Sorrentino: largas secuencias de bellas imágenes que parecen vacías, buscando más agradar a la vista que aportar al relato. También encontramos algunos desnudos innecesarios y ciertos fallos de guion en la parte final.

Con todo, y pese a las numerosas —y en mi opinión, infladas— críticas positivas que haya podido recibir, no recomiendo acudir a verla. Eso sí, el cine, como una cata, siempre depende del paladar de cada espectador.


Con gran valor,


Daniel Sabat

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