Hamnet (2026): un relato coral y íntimo alrededor de la figura de Shakespeare
Puntuación: 9/10💫
Chloe Zhao ha ido a por todas. Adaptar la novela 'Hamnet' de Maggie O'Farrell centrada en la figura de la mujer de Shakespeare y lo que llevó al autor a escribir La Tragedia de Hamlet no es moco de pavo. Pero Zhao ha vuelto a demostrar con una personalidad única y una enorme sensibilidad cómo de bien se puede hacer cine. Hamnet es una obra redonda y muy humana, y con un mensaje necesario: William Shakespeare es un hombre más. Parece una evidencia, pero tendemos a ver a los grandes autores como genios aislados, que las obras nacen de un encierro ermitaño e intelectual.
Zhao deconstruye esta idea invitándonos a redescubrir la figura del escritor inglés desde un prisma muy personal. Abre un arco narrativo que subraya cómo la familia y las vivencias personales—no el aislamiento intelectual—son el verdadero origen de los proyectos teatrales del autor. Es una invitación a redescubrir el concepto de humanidad compartida.
Pero Zhao no lo ha hecho sola. Sin la maravillosa interpretación de Jessie Buckley y Paul Mescal la película no habría sido la misma. Ambos tienen que lidiar con situaciones que requieren delicadeza y densidad, pero lejos de caer en la sobreactuación o la emoción fácil, elevan el relato y tocan directamente al corazón del espectador. Hamnet es precisamente la demostración de las múltiples formas expresivas que puede adoptar el cine, permitiendo al espectador establecer una conexión absorbente y directa con aquello que está viendo.
A ello se le suma un engranaje de fotografía y planos preciosos, una ambientación muy realista y un ritmo narrativo muy acorde con el propósito del film que hace recordar a Malick en esa capacidad para ralentizar el tiempo emocional, permitiendo que los gestos mínimos se conviertan en epifanías. Imperdible.
Con gran valor,
Daniel Sabat
Comentarios
Publicar un comentario