La asistenta (2025): Lo que puede hacer la tarde de un festivo
Puntuación: 3/10 💫
Tarde de Reyes. Pereza y melancolía después de un banquete familiar. Antes de hundirme en el sofá, cojo la chaqueta y voy al cine sin mirar cartelera. Solo quería desconectar de esa sensación que me carcome habitualmente. Sesión de las 18: La Asistenta.
Millie Calloway (Sydney Sweeney) llega como asistenta a la casa de la familia Winchester, liderada por Nina (Amanda Seyfried) y Andrew (Brandon Sklenar). Promete secretos oscuros tras las fachadas de elegancia. Lo que sigue es predecible, novelesco, plagado de giros que aparecen sin que nadie los haya pedido. Los personajes son arquetipos de catálogo: la esposa sofisticada, el marido seductor, la chica ingenua. Sin contradicciones, sin grises. Todo funciona como un mecanismo de relojería donde cada pieza sabe exactamente qué hacer.
Las escenas sexuales entre Sweeney y Sklenar son constantes. Supongo que son el equivalente cinematográfico de las migas de pan: si la trama no engancha, al menos hay algo que mirar. No exploran conflicto ni poder; simplemente están ahí, ocupando tiempo, como si los cuerpos fueran lo que faltaba en una conversación que nunca tuvo nada interesante que decir.
Podría olvidar La Asistenta con facilidad. Es una película para un público específico y claramente yo no soy ese público. Lo curioso es que funciona. Genera dinero, ocupa pantallas, se queda "tan ancha" mientras el cine que se atreve a exigir algo más compite por las sobras. Hay cierta elegancia en eso: una industria que ha aprendido que puede tratar la inteligencia del espectador como un problema a evitar, no como un reto a aceptar.
Con gran valor,
Daniel Sabat
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