El drama (2026): una revelación inesperada amenaza una relación idílica en esta nueva dramedia de Borgli


Puntuación: 7/10💫

The Drama, uno de los títulos más anticipados del año, acaba de llegar a las salas y cumple con creces su promesa más básica: no deja indiferente a nadie. Kristoffer Borgli, director noruego en plena ebullición —conocido por Dream Scenario, donde le devolvía con delicadeza algo de brillo a la maltrecha reputación de Nicolas Cage—, presenta aquí una propuesta que habita con naturalidad la tierra de nadie entre la comedia y el drama.

Emma (Zendaya) y Charlie (Robert Pattinson) ultiman sus preparativos nupciales en medio de discursos ensayados y la inevitable rememoración de cuanto ha forjado su relación hasta ese momento. Pero durante una cena con amigos, unos días antes de la boda, Emma desvela lo peor que ha hecho en su vida: a los quince años, planificó un tiroteo escolar que, finalmente, no llegó a perpetrar. A partir de ahí, el argumento estalla y la película adopta un ritmo endiablado que pivota casi por completo sobre la psicología de Charlie y el seísmo que provoca esa confesión.

Ese mismo ritmo, que en algunos tramos encaja bien con la agilidad del guion, se vuelve por otros atropellado e incurre en cierta reiteración visual, tanto en la elección de planos como en el uso de efectos. Es el principal escollo formal de una película que, en sus mejores momentos, sabe ser muy precisa.

Donde The Drama alcanza una dimensión más compleja y punzante es en su aproximación a los tiroteos escolares perpetrados por alumnos del propio centro educativo —una herida histórica y, lamentablemente, todavía abierta en el tejido social estadounidense. Frente a propuestas de carácter observacional y denunciante como Elephant (Gus Van Sant, 2003), capaz de helar al espectador desde el puro naturalismo, Borgli opta por una estética más arriesgada y deliberadamente alejada del docudrama. Desde esa posición, explora la problemática con una empatía repartida entre las dos partes de la relación y rehúye reducir la psicología de Emma a una simple demonización. El tratamiento es original y valiente, aunque ese mismo distanciamiento estético puede inducir lecturas de ligereza frente a la gravedad del asunto —una tensión que el film no siempre resuelve del todo.

Pattinson sorprende con una interpretación repleta de matices y una presencia constante —y aquí está el primer argumento contra el ensimismamiento interpretativo que a veces se le reprocha al actor británico—. Zendaya, por su parte, resulta más opaca y hermética, aunque buena parte de esa contención es precisamente lo que el personaje demanda; la duda legítima es si esa hermeticidad se convierte en algún momento en distancia emocional involuntaria.

The Drama es muchas cosas a la vez: inquietante, mordaz, repetitiva en su forma, ingeniosa en su fondo. La jugada sale bastante bien, y ya solo habría razones suficientes para verla por su clímax final —la secuencia de la boda es, sin exageración, una auténtica delicia.

Con gran valor,

Daniel Sabat

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